Sentirse siempre cansado puede ser un síntoma de una enfermedad grave. Te explicamos cuáles son las causas más comunes y qué hacer para recuperar la energía si nos sentimos cansados

Si realmente te preguntas todo el rato: “¿por qué estoy tan cansado?” no desesperes. Prueba a hacer ciertos cambios en tu estilo de vida durante 2 o 3 semanas: Reduce un poco tus compromisos sociales, rebaja el volumen de trabajo en la oficina e intenta dormir más. Si sigues sintiendo los síntomas de fatiga después de todos estos cambios, necesitarás ayuda profesional”, comenta la doctora Sandra Adamson Fryhofer, doctora de medicina interna en Atlanta. Un cansancio extremo puede ser un síntoma de una enfermedad más seria que puede ser tratada.

Te contamos las 12 causas que pueden estar detrás de tu pereza.

1- Duermes sobre un colchón o almohada viejos

La Fundación Nacional del Sueño (FNS) recomienda cambiar el colchón cada 9 o 10 años y la almohada una vez al año.

2- En tu habitación hace demasiado calor.

Una habitación muy calurosa puede ser la causa por la que tengas dificultades para dormirse (y para seguir durmiendo). Según la FNS el número mágico para un descanso perfecto son: 18 grados centígrados.

3- Pasas demasiado tiempo con tu móvil

De acuerdo con un informe de Harvard Medical School, exponer los ojos a la luz durante la noche previene que el cuerpo cree melatonina, la hormona del sueño. Para dormir bien, no te lleves el teléfono a la habitación.

4- Bebes alcohol para ayudarte a dormir

Pues claro, un vaso de vino siempre ayuda a viajar a dormilandia. El problema es que el alcohol puede afectar a la calidad de tu sueño. Pasa de la copita de antes de dormir y es posible que recuperes el impulso de energía que necesitas.

5- No bebes suficiente agua

¿Alguna vez te has dado cuenta de que cuando nos sentimos cansados o de mal humor coincide con que hace tiempo que no nos bebemos un vaso de agua? No se trata de una coincidencia. La deshidratación afecta enormemente a nuestro humor y niveles de energía. Y tampoco hace falta llegar a una deshidratación extrema para que aparezcan estos síntomas cognitivos. Es posible que te sientas algo vago incluso si la deshidratación es casi inexistente. Una deshidratación leve o moderada es fácil de tratar: Solo tienes que beber más agua. Te contamos algunos trucos avalados por nutricionistas que te ayudarán a beber más agua al día.

Problemas de salud que pueden ser la causa de que estés siempre cansado

Veamos, has cambiado el colchón, has comenzado a irte a la cama a la misma hora todos los días y has mejorado tu dieta, pero todavía te sientes siempre cansado. Si no consigues librarte de tu cansancio continuo incluso después de cambiar tu estilo de vida, ha llegado el momento de pedir cita con el médico para descartar alguno de los siguientes problemas de salud.

1- Anemia

El cansancio producido por la anemia deriva de una falta de células rojas, que son las que transportan el oxígeno desde tus pulmones hasta tus tejidos y tus células. Es posible que te sientas débil y falto de aliento. La anemia puede originarse debido a una deficiencia de hierro o de vitaminas, a una pérdida de sangre, una hemorragia interna o una enfermedad crónica como la artritis reumatoide, el cáncer o una insuficiencia renal. Las mujeres en edad fértil son especialmente susceptibles de sufrir anemia causada por deficiencia de hierro, debido a la pérdida de sangre durante la menstruación y a la necesidad del cuerpo de hierro adicional durante el embarazo y la lactancia, nos explica Laurence Corash, profesor adjunto de medicina de laboratorio en la Universidad de California, San Francisco.

Los síntomas: Uno de los principales en sentirse siempre cansado. Otros síntomas incluyen debilidad, dificultad para dormir, pérdida de concentración, ritmo cardíaco rápido, dolor de pecho y dolor de cabeza. Al hacer algún ejercicio sencillo, como subir las escaleras o caminar distancias cortas, te quedas sin aliento.

Las pruebas: Una evaluación minuciosa para detectar anemia incluye un examen físico y un análisis de sangre, que incluya un conteo sanguíneo completo (CSC) para comprobar los niveles de glóbulos rojos en sangre. También se suele hacer un examen de materia fecal para comprobar si hay pérdida de sangre.

Los tratamientos: La anemia no es una enfermedad. Es un síntoma de que hay otros problemas en tu cuerpo a los que deberías prestar atención. Así que el tratamiento puede variar según la causa de fondo de la anemia. Puede que sea algo tan sencillo como tomar más alimentos ricos en hierro, aunque será tu médico quien finalmente te indique cuál es el tratamiento indicado para ti.

2- Enfermedad de tiroides

Si tus hormonas tiroideas están fuera de control, estarás echo polvo con tan solo realizar las actividades del día a día. La glándula tiroides, que es del tamaño de un nudo de corbata, se encuentra en la parte delantera del cuello y produce hormonas que controlan nuestro metabolismo. Una producción excesiva de la hormona tiroidea (hipertiroidismo) hace que nuestro metabolismo se acelere. En cambio, una baja actividad de la tiroides (hipotiroidismo) hace que nuestro metabolismo se ralentice.

Los síntomas: El hipertiroidismo genera debilidad muscular y fatiga, algo que notarás al principio en los muslos. Hacer ejercicio, como ir en bici o subir escaleras, se convertirá en algo difícil. Otro de los síntomas tiroideos incluyen las pérdidas de peso inexplicables, una sensación continua de calor, un aumento del ritmo cardiaco, menstruaciones más cortas y menos frecuentes y mayor sensación de sed. Se diagnostica hipertiroidismo especialmente a mujeres de 20 o 30 años, aunque puede darse en mujeres más mayores y también en hombres, comenta el médico Robert J. McConnell, codirector del New York Thyroid Center del centro médico de la Universidad de Columbia en Nueva York.

El hipotiroidismo genera fatiga, incapacidad para concentrarse y dolor muscular, incluso haciendo poco ejercicio. Otros síntomas incluyen un aumento del peso debido a la retención de líquidos, sentir frío constantemente (incluso cuando hace calor), flujos menstruales más abundantes y frecuentes y estreñimiento. El hipotiroidismo es más común en mujeres mayores de 50 años. De hecho, un 10 % de las mujeres de más de 50 años tendrá al menos un hipotiroidismo leve, dice McConnell.

Las pruebas: El trastorno de tiroides puede detectarse con un análisis de sangre. “Los trastornos tiroideos son tan fáciles de tratar, que cualquier persona que sienta fatiga o debilidad muscular debería hacerse unos análisis,” comenta el doctor

Los tratamientos: Hay varios tratamientos para tratar la enfermedad de tiroides, que pueden incluir medicamentos, cirugía o terapia con yodo radioactivo.

3- Diabetes tipo 2

Según un estudio del CDC, más de 23 millones de personas en los Estados Unidos han sido diagnosticados con diabetes tipo 2, pero otros 7,2 millones de personas pueden no haberse dado cuenta de que la sufren. El azúcar, también conocido como glucosa, es el combustible que mantiene tu cuerpo en funcionamiento. Y eso es un sinónimo de problemas para las personas con diabetes de tipo 2, que no pueden utilizar la glucosa apropiadamente, lo que provoca que se acumule en la sangre. Al no tener suficiente energía para que el cuerpo vaya como la seda, las personas que sufren diabetes suelen sentir fatiga, que es uno de los primeros síntomas de alerta, de acuerdo con la American Diabetes Association.

Los síntomas: Además del cansancio continuo, existen otros síntomas, como tener mucha sed todo el rato, evacuaciones urinarias frecuentes, hambre, pérdida de peso, irritabilidad, infecciones por cándida y visión borrosa.

Las pruebas: Existen dos pruebas principales para detectar la diabetes. La prueba de glucosa en plasma en ayunas, que es la más corriente y mide la cantidad de glucosa en una muestra de sangre en ayunas (sin haber bebido ni comido nada durante 8 horas). Si se practica la prueba de tolerancia a la glucosa oral (PTGO) se saca sangre dos veces: justo antes de beber un jarabe de glucosa y otra vez pasadas dos horas.

Los tratamientos: Tu médico te indicará cómo hacer frente a los síntomas a través de cambios en la dieta, la ingesta de medicamentos por vía oral y/o la insulina.

4- Depresión

Algo más serio que “estar de bajón”, la depresión es una enfermedad muy grave que nos afecta a la hora de dormir, comer y en nuestros sentimientos hacia nosotros mismos y hacia los demás. Si no se trata, los síntomas de una depresión pueden alargarse durante semanas, meses o incluso años.

Los síntomas: La depresión no nos afecta a todos por igual. Aunque, normalmente, la depresión suele causar una reducción de energía, cambios en los patrones del sueño y la alimentación, problemas de memoria y concentración y sentimientos de desesperanza, futilidad y negatividad.

Las pruebas: No se puede hacer un análisis de sangre para detectar la depresión, pero tu médico podrá identificarla a través de una serie de preguntas. Si experimentas cinco o más de los síntomas que señalamos a continuación durante más de 2 semanas, o si interfieren en tu vida, pide cita con un médico o un profesional de la salud mental: fatiga o pérdida de energía; dormir muy poco o mucho; un estado de ánimo constante de tristeza, ansiedad y “vacío”; poco apetito o pérdida de peso; mucho apetito y subida de peso; pérdida de interés o gusto en actividades que antes te gustaban; agitación e irritabilidad; síntomas físicos persistentes que no se curan con ningún tratamiento como dolores de cabeza, dolores crónicos, estreñimiento y otros trastornos digestivos; dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones; sentimientos de culpa, desesperanza o futilidad; pensamientos sobre la muerte o el suicidio.

Los tratamientos: La mayoría de las personas que luchan contra la depresión consiguen vencerla gracias a una combinación de terapia conversacional y medicación.

5- Fatiga crónica

Esta desconcertante enfermedad genera una fatiga muy fuerte que aparece de repente. A las personas que sufren de fatiga crónica les cuesta seguir adelante con sus actividades normales porque se cansan demasiado con un mínimo esfuerzo.

Los síntomas: Otros síntomas incluyen dolor de cabeza, dolor muscular y en las articulaciones, debilidad, ganglios linfáticos en el cuello e incapacidad para concentrarse. El síndrome de fatiga crónica sigue siendo algo realmente misterioso porque se desconoce la causa.

Las pruebas: No existen pruebas. Lo que tu médico podrá hacer será descartar otras enfermedades que presentan síntomas parecidos tales como lupus y esclerosis múltiple, antes de dar un diagnóstico.

Los tratamientos: Por desgracia, no hay una cura médica certificada para la fatiga crónica. Cuidarse más, tomar antidepresivos, terapias conversacionales o participar en un grupo de apoyo puede servir de ayuda.

6- Apnea del sueño

Es posible que sufras esta enfermedad, que interrumpe el sueño, si te despiertas con cansancio, sin importar el tiempo que hayas estado descansando. Entre los síntomas de la apnea del sueño encontramos breves interrupciones de la respiración durante el sueño. En el tipo más común, la apnea obstructiva del sueño, tus vías respiratorias altas se cierran o colapsan durante unos segundos, algo que, a su vez, alerta a tu cerebro para que te despierte y así puedas volver a respirar de nuevo. Una persona que sufra de apnea obstructiva del sueño puede dejar de respirar decenas o incluso cientos de veces durante una noche, explica Roseanne S. Barker, exdirectora médica del Baptist Sleep Institute en Knoxville, Tenessee.

Los síntomas: La apnea del sueño se detecta habitualmente por los ronquidos y hace que, al día siguiente, sigamos cansados. Debido a que la apnea del sueño puede conducir a una enfermedad cardiaca, hipertensión y embolia, es muy importante hacerse pruebas.

Las pruebas: Hay que quedarse una noche en una clínica del sueño donde te harán una polisomnografía, que se trata de una prueba indolora con la que se controlan los patrones del sueño, los cambios en la respiración y la actividad cerebral.

Los tratamientos: Si te diagnostican apnea del sueño, es posible que te prescriban un dispositivo de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP por sus siglas en inglés), una máscara que hay que colocar sobre la nariz y la boca y que introduce aire en tus vías respiratorias mientras duermes. Dependiendo de la gravedad de la enfermedad, tu médico podrá recomendarte que te operes.

7- Deficiencia o insuficiencia de vitamina B12

Tomar suficiente vitamina B12 es crucial para mantener un cerebro sano, para nuestro sistema inmunitario y para nuestro metabolismo. Cuando nos hacemos mayores, nuestra capacidad para absorber la B12 se reduce drásticamente. “El cansancio es uno de los primeros síntomas de una deficiencia de vitamina B12”, comentó Lisa Cimperman a Prevention en una entrevista previa sobre los síntomas de una deficiencia de vitamina B12. Algunos tipos de diabetes y los medicamentos contra el ardor de estómago, así como ciertos trastornos digestivos como la enfermedad intestinal inflamatoria (EEI) y la enfermedad de Crohn afectan a la capacidad de tu cuerpo para absorber la vitamina B12. Y, si sigues una dieta vegetariana, tienes más probabilidades de tener este problema porque la vitamina B12 se encuentra de forma natural solo en la carne, los huevos, el marisco y los productos lácteos.

Los síntomas: Además del sentimiento de cansancio, es posible que estés bajo de vitamina B12 si experimentas una sensación de hormigueo en las manos y los pies, tienes fallos de memoria, mareos, ansiedad y problemas de visión.

Las pruebas: Si tu médico cree que puedes tener una deficiencia de B12, te hará un análisis de sangre.

Los tratamientos: Según los resultados de tu análisis de sangre, es posible que tu médico te aconseje incluir en tu dieta más fuentes de vitamina B12 o tomar un suplemento de vitamina B12.

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